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Gino Barducci: el hincha detrás de la historia de Audax Italiano

El texto es un compendio de fechas y hechos sobre la trayectoria de este histórico club santiaguino entre 1910 y 1960, tarea realizada por un octogenario simpatizante de la institución ahora afincada en La Florida. El cómo lo hizo y sus propios recuerdos sobre su pasión de toda la vida dejan a la obra en segundo plano.

Por Germán Toro Tapia
german.torotapia @gmail.com

En los últimos años, se ha escrito mucho sobre fútbol: desde textos que buscan el dato duro histórico, otros que intentan explicar lo que efectivamente sucede en la cancha, hasta crónicas que lo tienen de punto de partida para adentrarse sin mayores dificultades en cualquier ámbito, en cualquier tema, cualidad que hace de este juego un objeto de deseo para toda causa, noble o vil, que busque la popularidad y aceptación social. Una excusa perfecta.

Hace unos meses, a través de pequeños círculos de ratones de biblioteca, se dio a conocer la publicación del libro “Audax Italiano 1910-1960”, del desconocido autor Gino Barducci Amor (88 años). Como suele suceder con estos trabajos, fruto del esfuerzo individual y sin más apoyo que las ganas, su adquisición es difícil, por lo tanto, más vale ubicar al escritor que a la propia obra. Y sin mucha fe, a través de Facebook, se pudo encontrar a este octogenario descendiente de italiano y española, pactando una cita para conversar sobre su creación.

Si bien el libro es más bien un pormenorizado compendio de recortes de diarios, hay un detalle que va más allá de la calidad: se nota pasión. Evaluar la calidad de un texto y un partido de fútbol se parece bastante: sólo fijarse en el resultado, en la fría estadística es una opción, pero eso no permite entender el cuadro completo. Conocer lo que hay detrás, averiguar si hubo nobleza en los recursos utilizados, como diría Marcelo Bielsa, es un camino más largo, tedioso, pero enriquecedor, que permite una doble lectura: una al libro mismo y otra al autor.

Sobre las motivaciones que tuvo para emprender esta tarea, Barducci, empleado administrativo en una Entidad de Gestión Inmobiliaria Social (EGIS), ubicada a los pies del cerro Santa Lucía, explica que “Julio Martínez decía que Audax era el único club de colonia que tenía galería y eso que él era de la Unión. Debe haber sido porque en las primeras décadas siempre estaba peleando los títulos, trayendo jugadores provincianos y así se adentró en la gente. Entonces, me dije, que teniendo tantos partidos en el cuerpo, con 80 años desde la primera vez que fui al estadio, cómo no contarlo desde la perspectiva de un hincha”.

A mediados de la década del 30 del siglo pasado, el fútbol capitalino tenía otros escenarios y costumbres. “Tengo cien anécdotas de cómo llegar al estadio, en ese tiempo era estudiante y me conseguía vender cuchuflís para poder entrar gratis, pero no solamente me preocupó Audax, en ese tiempo habían programas dobles y hasta triples, uno veía jugadores de otros equipos, llegando a las 6 de la tarde al Estadio Nacional y saliendo a las 12 de la noche…desde que era niño, siempre estuve metido entre los camarines, la cancha y el entorno del fútbol, e iba seguido al estadio de Carabineros, que era muy familiar…lamento tanto que incluso hayan derribado la puerta de ingreso, la que debieron dejar como reliquia”, alega sobre el recinto que estaba emplazado en calle Balmaceda esquina Ricardo Cumming, en lo que hoy es el Parque de Los Reyes.

Buscando las razones para tanto desdén con el patrimonio pelotero, Gino Barducci cree que se debe a cierto rasgo de la sociedad chilena. “Por la manera de ser nuestra, no solamente en fútbol, no nos gusta nada del pasado. Hemos destruido la Alameda que tenía unos edificios de 1900 preciosos por unos artefactos de cemento, en algunos dejaron la fachada, pero ahí mismo en la Plaza de Armas, frente a Catedral, ese edificio de vidrios desmejora el entorno, no nos gusta nada de antes, como si naciéramos cada día, es una cosa extraña”, insiste.

“ESTE LIBRO ES UN ACTO DE JUSTICIA”

Se le nota molesto con la, a su juicio, poca atención que se le ha dado a la memoria en nuestro país y lo evidencia con su propio libro, el que a duras penas vendió en los pasillos del Estadio Bicentenario de La Florida, captando más miradas desconfiadas que interesadas en los inicios ciclistas del club, la inédita importación directamente desde el calcio italiano de los hermanos Iacoponi o las vueltas olímpicas de 1936, 1946, 1948 y, la última, en 1957.

“Este libro es un acto de justicia a la época dorada del Audax, los primeros 50 años, porque son los más brillantes: cómo se inició, como actuaban los mecenas que incluso, yo los veía, hacían una vaca y le apostaban al equipo contrario y los jugadores se incentivaban para ganar ese premio extra, porque hasta después de la Guerra Mundial no creo que haya existido un jugador de fútbol que tuviera auto propio”, asegura.

Para un hombre de 80 años, escribir un libro que requiere investigación es una tarea compleja. Así lo narra Barducci: “Pasé muchas jornadas en la Biblioteca Nacional, saqué más de 400 fotocopias, pero lo que más me costó fue pasarlo al computador. Yo soy de otra época, de las máquinas de escribir, y con mucho esfuerzo, finalicé el libro a mediados de 2016 con 87 años”, remata con orgullo, aunque sin eludir una pregunta que nace del mismo título: ¿por qué hasta 1960?

“Me desgasté. Yo, que nunca me canso, realmente salía con la vista llorosa, no es llegar y ponerse ahí, porque buscar en microfilm es arduo. Fíjese que ‘El Mercurio’ era el diario que menos futbolizado estaba, siempre fueron ‘La Nación’ y ‘El Diario Ilustrado’ los que tenían más información en esa época, el 41 aparece la revista ‘Estadio’ y antes, se publicó ‘Los Sports’, que se dedicaba más al boxeo y al atletismo, incluso los grandes personajes de esa época eran los aviadores”, apunta.

“AUDAX ERA UN CLUB SOCIAL”

¿Y quién es Gino Orazio Barducci Amor? nació el 7 de enero de 1929 en Valparaíso, siendo hijo de un sastre que vino a Chile para confeccionar los uniformes de la Marina, viviendo parte de su infancia en Peñablanca, en esa época un villorio a las afueras de Villa Alemana, que existía en el mapa sólo gracias a su estación de trenes. Ahí conoció a Carlos Giúdice, uno de los primeros jugadores nacionales en salir al extranjero, actuando para Peñarol de Montevideo en 1930.

“Por la sangre italiana de mi padre y por haber sido vecino de Giúdice tengo la referencia o el cariño hacia el Audax, al que vi por primera vez en 1937, tuve la suerte de ver el debut del histórico Daniel Chirinos y sentir la emoción de los títulos: el 46 contra Green Cross en el Nacional, el 48 contra Everton en Viña con un penal de Domingo Walton sobre la hora y el 57 en un partidazo contra Colo Colo, que era la Selección Chilena con Jorge Robledo, Enrique Hormazábal, Atilio Cremaschi, Manuel Muñoz y Sergio Livingstone”, son sus irrefutables credenciales audinas.

Sobre su vida personal, relata que hizo cierta carrera trabajando como vendedor de los laboratorios Pfizer, aunque patiperreó por América y Europa. “Viví en Argentina, Colombia, Venezuela, Panamá, Guatemala, México, donde me fue re mal, e Italia. A veces trabajando en lo que fuera”, confiesa, quien estudió en el Liceo de Varones Nº 1 de Santiago, hoy conocido como ‘Valentín Letelier’, siempre pendiente de la verde itálica, que hasta los noventa tuvo su sede en la céntrica calle Lira.

“Allí era un club social y atrás tenía la cancha de hockey, se practicaba básquetbol también, llegando a Primera División, lo que sí, que al igual que los españoles, existían grupos, los de Liguria, Piemonte, Milan, o sea siempre esa rivalidad regionalista que existe en Europa. Costó mucho que gente con apellidos nacionales pudiera llegar a la directiva, se miraba muy en menos a quien no tenía apellido italiano, se hacía notar”, revela.

El libro escrito por Barducci se detiene antes de los descensos, de las penurias en Segunda División y del traslado a La Florida. Tampoco habla de los éxitos recientes, del nuevo complejo institucional en El Peñón ni la participación en copas internacionales o la aparición de nuevos cracks. Quizás sin pensarlo, el autor detuvo el tiempo cuando aún existía la línea de navegación Italmar, con los buques Orazio, Virgilio, Montegrande, Solimar, Américo Vespucio, Rossi y el Verdi. “Eran barcos que traían inmigrantes, traían gente que venía a trabajar a Chile, entonces, ese de por sí eran hinchas del Audax”, concluye rememorando las proezas audinas en la primera mitad del siglo pasado.

 

“AUDAX ITALIANO 1910-1960”
Autor: Gino Barducci Amor.
Ciudad y año: Santiago, 2016.
Páginas: 360.
Edición: propia.
Impresión: Coprint.
Dimensiones: 27,1 x 19,7 cms.
Dónde comprar: directamente con el autor, en el fono 22 227 7523.
Valor: $15.000.