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La corta pero intensa historia de Lozapenco

El cuadro de Lozapenco tuvo una historia corta de éxito que terminó con un descalabro total, todo gracias a su dueño, Feliciano Palma.
Cuando Lozapenco hizo su estreno en Tercera División en 1989, el equipo simplemente arrasó. Y era que no, porque Palma se hizo cargo del club un año antes y puso toda la carne en la parrilla para armar el mejor plantel posible.
Conformó un equipo lleno de ex figuras del fútbol profesional, tales como: Mario Soto, José Luis Sánchez, Patricio Benhomme, Jorge Pérez, Rodolfo Dubó, Marcelo Reyes, Luis Marcoleta, Luis “Pelé” Araya, Edgardo Avilés, Danilo Figueroa y Wilson Fre, entre otros. ¿El resultado?, Lozapenco asciende a Segunda División, en 1989, perdiendo solo dos partidos, ambos frente a Unión Santa Cruz. Jugosos premios, regalías y beneficios que incluso jugadores de Primera División no tenían, hacían que este equipo cosechara éxito tras éxito. El Estadio Municipal de Penco, se llenaba partido tras partido, ponderando un promedio de 12 mil personas, por partido, algo bastante raro para la Tercera División.
En la banca, Palma contrató a Luis Santibáñez como asesor técnico, mientras que el encargado de dar las instrucciones al borde del campo fue el experimentado Alex Veloso.
Así, Penco vivió una de sus mayores alegrías: los “loceros” se consagraron campeones e inmediatamente ascendieron al fútbol profesional. Ello se consumó luego de un triunfo como visita ante Quintero Unido, resultado que coincidió con el empate entre Unión Santa Cruz y Thomas Bata en Peñaflor.
Feliciano Palma, además, ofrecía a sus jugadores comodidades impensadas para el fútbol amateur. En varias oportunidades, el equipo concentró en hoteles cinco estrellas. Y tras el decisivo partido ante Quintero Unido, el plantel retornó al Biobío en avión. Por cierto, el público llenó siempre el estadio en los partidos de local, con un promedio de asistencia de 12.000 personas. Nada hacía presagiar lo peor.

Si Feliciano Palma fue generoso en Tercera División, el empresario lo fue aún más en la Segunda División. Esto explica, por ejemplo, el hecho de haberse reforzado con más jugadores de categoría: arribaron, entre otros, el (como dicen los sabandas) sempiterno goleador Luis Marcoleta, y el volante Jorge “mágico” Pérez.
Hasta el 12 de abril de 1990, Palma entregaba premios semanales a los jugadores. Sin embargo, ese día los diarios comenzaron a hablar de la “estafa del siglo” y a explicar la forma cómo lo hacía para defraudar. De esta manera, se hicieron famosos los palos de escoba más caros de la historia, mientras el empresario comenzaba la huida.
Pero el campeonato seguía. En este escenario, y estrictamente en lo deportivo, Lozapenco logró mantener la categoría pese a que los problemas económicos comenzaron a agudizarse. No sólo entre los jugadores: este fraude derivaría en la cesantía de los 1.600 trabajadores de la empresa que, además, por planilla eran socios del club.
Para 1991, Club Deportivo Lozapenco ya estaba “pedido”. Era un cadáver caminando. Obtuvo algunos triunfos inesperados, como el triunfo de visita 1-0 ante Rangers en Talca (gol de Eugenio Poblete), y una digna participación en la Copa Chile. Pero la billetera no dio más y ello se reflejó en el descenso y regreso hasta la Tercera División, categoría en la que militó hasta la palada final en 1994.

La Estafa
A través de la empresa Agrícola y Forestal Penco, Palma comenzó a exportar palos de escoba a Estados Unidos, facturando un precio de comercialización que estaba cerca de triplicar el precio real de estos. En los registros que entregaba a aduanas de Chile, los artículos se vendían a precios que bordeaban los 50 centavos de dólar, cuando el precio real llegaba, a lo sumo, a 20 centavos. Otro ejemplo son los lavatorios con pedestal que, supuestamente, vendía a US$ 152, cuando realmente lo hacía a US$ 11.
La situación fue advertida luego de que desde aduanas de Chile se le consultara a sus pares estadounidenses respecto a los precios de estos artículos, quienes descartaron su veracidad y revelaron los verdaderos montos en que se vendían.
La inflación de estos valores le permitía a Palma recibir la restitución íntegra del Impuesto al Valor Agregado (IVA) de dichos montos falsos, lo que constituía un ingreso promedio mensual de US$ 2 millones. Tras ser descubierto, Lozapenco quebró y dejó a cerca de 1.600 de personas cesantes.
Una vez en Estados Unidos, el prófugo Palma intentó emprender nuevamente, realizando los trámites para abrir una empresa de loza en Pennsylvania. No obstante, tras ser alertados de las órdenes de detención vigentes en Chile, agentes del FBI detuvieron al empresario el 31 de julio de 1991. Luego de pasar 8 meses recluido, sería extraditado en febrero de 1992.
Feliciano Palma, había defraudado al fisco con más de US$ 46 millones; que para esconderse huyó a Argentina por un paso no habilitado, y que luego se casaría en Estados Unidos con una mujer 18 años menos antes de ser extraditado en febrero de 1992; que tras el juicio correspondiente fue condenado a 4 años de presidio por el delito de fraude al fisco, y a siete años por evasión de impuestos; y que en diciembre de 2001, gracias al jubileo, abandonó la cárcel (eso sí, volvería en 2003 por estafa).

Acá dos videos imperdibles con parte de su historia :

 

 

Fuentes:
http://www.ahoranoticias.cl
http://mouse.latercera.com
Octava Pasión